Padre

23 de marzo de 2009 · 5 min de lectura

Cuando te nombro toda duda desvanece y vuelvo a sonreir que cerca estás y que lejos cuando te ofendo Me has enseñado que en la vida estamos para ser feliz y que los sueños pueden ser realidad Te pido bajes tus ojos y me tiendas tu mano quiero caminar el tiempo que dure mi andar por estas tierras muy cerca a tu lado No permitas me separe de ti y di al Padre que está en los cielos que esta oveja perdida vuelve al redil Describir por tí y para ti y volveré a ser Feliz iniciaré este caminar junto a carta de mi padre enviada a periódicos hace ya muchos años y deseo hoy compartir siempre en el amor:A mis queridos hijos, nietos y bisnietos:Los que hemos sufrido una guerra decimos que es lo peor que puede pasar,los bombardeos, el perder todo,aunque las cosas materiales no deben importarnos, pero también influye el quedar sin hogar.Luego el hambre y los miles de muertos.Conocí a una mujer a quien le mataron a sus 10 hijos y al marido.Mi padre que forzado a luchar en la guerra le teníamos lejos de nosotros y sin saber nada de él por mucho tiempo...Ver el sufrimiento de mi madre fue terrible.Ahora con lo que está pasando he recordado como si fuera ayer esa época tan terrible que marcó mi vida.Hasta hoy no soporto el escuchar llorar a los niños y es por ese recuerdo de llantos interminables.Ruego a Dios querida familia que nunca tenga que pasar por lo que yo he pasado y les pido que oren por todo los que sufren en estos momentos.Digamos un No rotundo a las guerras,a las peleas entre matrimonios, entre hermanos...Con estas palabras aporto un grano de arena y recuerden que estemos donde estemos y aunque no les pueda abrazar por la distancia que nos separa,les llevo a todos y a cada uno en mi corazón.Sé que Dios existe y que nos Ama Les envío muchas bendiciones a todos ustedes y a todos los amigos de esta página.Querida hija Isabelita, ya sabes que tu papá te adora.


 Chileno y Español, mis padres en el año 1932 me llevaron a España, después se arrepintieron porque a mediados del año 1936, estalló la guerra civil española, que duró tres años; mi familia quedó en la ruina total, perdieron todos los bienes materiales y amargados, decían: "¿Porqué nos fuimos de Chile?"De todos modos tuvimos suerte y no perdimos la vida, cosa que les sucedió a muchas familias.

En la maldita guerra, se mataron más de un millón de personas y lo único bueno que pasó, es algo que jamás olvidaré y fue la aparición del: ! Niño Jesús !.Les voy a contar cómo sucedió; yo tenía 11 años de edad y al inicio de la guerra, viviendo en el pueblo de Tortosa en la provincia de Cataluña, un día pasé caminando frente a una Iglesia, donde varios hombres estaban sacando imágenes de santos y los tiraban en la calle, uno de esos hombres, me puso una piedra en la mano y me dijo: "Quiero ver qué puntería tienes" y me mostró la imagen del Niño Jesús; eso me hizo sentir mucha angustia, pero tiré la piedra con la intención de no dar en el blanco, pero con tan mala suerte, que lo rompí en mil pedazos. El hombre se rió y me dijo: !Tienes buena puntería", me fui muy amargado.Pasaron varios meses y un día en la noche, cruzaba un amplio patio, para ir a una pieza interior a dormir e iba con una vela encendida, ya que a causa de los bombardeos no había luz eléctrica.En ese momento, mientras caminaba, tuve la gran sorpresa. Se me apareció el Niño Jesús, era de mi tamaño y avanzaba hacia mí con los brazos abiertos en señal de abrazarme. Sentí escalofrío y gran alegría, jamás lo olvidaré, fue algo maravilloso. Fue una visión estupenda que ha dejado un grato recuerdo a lo largo de toda mi vida, me sentí perdonado y ello me hace reflexionar profundamente ya que hace que me amolde a todos los problemas que surgen en la vida. Soy muy feliz de ser testigo de la aparición de Jesús.ReflexionesDios es supremo, es lo máximo en todo,mucho más de lo que podemos imaginar,lo que podemos captar, es su enorme cariños que nos tiene a todos los seres humanos,Dios nos envío a su Hijo "Jesús", para salvarnos a todos.Jesús, ya está dentro del alma de cada uno de nosotros(Muchos no lo saben)para tratar de ayudarnos en todo lo espiritual y hacernos comprender la obligación muy necesaria del comportamiento de cómo debemos actuar,para que en nuestra segunda vida(que será eterna)para que logremos ser bien recibidos en el Paraíso celestial,lugar de la auténtica felicidad,donde nos están esperando nuestro Dios Padre,Dios, Hijo, Dios Espíritu Santo, Los ángeles y además todos nuestros familiares fallecidos,que nos darán una inmensa alegría,la felicidad será tan completa,que no la podemos imaginar.Hay que tener muy presente lo que Jesús hizo por nosotros,Él es Omnipotente, pero Él se dejó sacrificar y crucificar para darnos un ejemplo a seguir.Debemos reflexionar muy profundamente para no caer en las malas tentaciones;debemos ser muy buenos de corazón,no debemos ser hipócritas o muy cerrados por mentalidades equivocas.Según mis observaciones hay uno de los problemas graves,que son difíciles de controlar,la mayoría de las personas, sobre todo de muchos matrimonios,creen tener la razón,tanto el hombre como la mujer,de los comentarios entre ellos,lo que suelen producir malas reacciones,que traen malas consecuencias,como la pérdida del amor, odiarse mutuamente y las separaciones de las parejas.Se destruyen hogares (la familia).Esto es pésimo y dan malos ejemplos;lo que deben hacer, lo mejor, es no discutir;no conviene pelear, hay que buscar la pazy la tranquilidad.Esto lo consigo pensando en Jesús,que siendo super poderoso,aceptó el mal trato y la crucifixión,para darnos su ejemplo de comportamiento,de cómo hay que reaccionar en esta vida,eso nos demuestra que Jesús nos está dando una fuente maravillosa de sabiduría y una gran fuerza interior,para soportar todos los problemas que se nos presenten en esta vida terrenal.Eso nos da a conocer el verdadero camino que todos debemos seguir,hay que amar a Jesús y amarnos todos como Él nos ama.

La Vejez

  


Invitación para el grupo taller teatro terapia

Isabel Costa (Monitora teatro terapia)

La vejez no es el final.
Es otra forma de estar en el mundo.

El cuerpo cambia, sí…
pero por dentro, la vida sigue hablando.

Sigue recordando,
sigue sintiendo,
sigue deseando.

Y sin embargo, a veces,
la mirada de los otros se aleja…
como si la historia ya estuviera escrita.

Pero no.

Mientras haya memoria, hay presente.
Mientras haya palabra, hay vida.

Cada uno de ustedes
es un relato vivo,
una historia que aún se está escribiendo.


 Invitación al trabajo grupal

Hoy los invito a hacer algo juntos:

Tomar esas historias,
esas memorias,
esas emociones que habitan en ustedes…

y darles forma.

Transformarlas en escenas,
en voces,
en un guion que nos represente.

No para mostrar perfección,
sino para decir,
para compartir,
para existir juntos en la palabra.

Porque la vejez, aquí,
no es silencio; Es creación. 


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Me llegará lentamente
Y me hallará distraído
Probablemente dormido
Sobre un colchón de laureles
Se instalará en el espejo
Inevitable y serena
Y empezará su faena
Por los primeros bosquejos
Con unas hebras de plata
Me pintará los cabellos
Y alguna línea en el cuello
Que tapará la corbata
Aumentará mi codicia
Mis mañas y mis antojos
Y me dará un par de anteojos
Para sufrir las noticias
La vejez
Está a la vuelta de cualquier esquina
Allí, donde uno menos se imagina
Se nos presenta por primera vez
La vejez
Es la más dura de las dictaduras
La grave ceremonia de clausura
De lo que fue la juventud alguna vez
Con admirable destreza
Como el mejor artesano
Le irá quitando a mis manos
Toda su antigua firmeza
Y asesorando al galeno
Me hará prohibir el cigarro
Porque dirán que el catarro
Viene ganando terreno
Me inventará un par de excusas
Para amenguar la impotencia
Que vale más la experiencia
Que pretensiones ilusas
Me llegará la bufanda
Las zapatillas de paño
Y el reuma que año tras año
Aumentará su demanda
La vejez, es la antesala de lo inevitable
El último camino transitable
Ante la duda, ¿qué vendrá después?
La vejez, es todo el equipaje de mi vida
Dispuesto ante la puerta de salida
Por la que no se puede ya volver
A lo mejor, más que viejo
Seré un anciano honorable
Tranquilo y lo más probable
Gran decidor de consejos
O a lo peor, por celosa
Me apartará de la gente
Y cortará lentamente
Mis pobres últimas rosas
La vejez
Está a la vuelta de cualquier esquina
Allí, donde uno menos se imagina
Se nos presenta por primera vez
La vejez
Es la más dura de las dictaduras
La grave ceremonia de clausura
De lo que fue la juventud... alguna vez

Reflexión El Perdón

 El perdón es como el amor, simplemente se da como un regalo, sin condiciones






Perdonar es, quizá, uno de los actos más difíciles del ser humano.
No porque no sepamos hacerlo, sino porque muchas veces no queremos soltar el dolor que nos han causado.

Creemos que perdonar es olvidar.
Y no es así.
Olvidar es borrar la memoria; perdonar es sanar la herida.

Perdonar tampoco significa justificar lo que ocurrió.
Ni decir que estuvo bien.
Ni dar la razón a quien nos hizo daño.
Perdonar es otra cosa:
es dejar de cargar con ese peso.

Porque el rencor pesa.
Y pesa mucho.

Se instala en los pensamientos, en el cuerpo, en los recuerdos.
Nos roba la tranquilidad.
Nos amarga lentamente, casi sin darnos cuenta.

A veces creemos que, al no perdonar, castigamos al otro.
Pero no es verdad.
La mayor parte del tiempo, el otro sigue con su vida…
y somos nosotros quienes quedamos atrapados en el pasado.

El resentimiento es como sostener una piedra en la mano esperando que le duela al otro.
Pero el único que se cansa… es uno mismo.

Perdonar es soltar esa piedra.

No es un acto para el otro.
Es un acto para uno mismo.

Es decidir que ya no queremos vivir atados a lo que nos hirió.
Es elegir la paz por sobre la razón.
La calma por sobre la venganza.

Perdonar no ocurre de un día para otro.
Es un proceso.
A veces lento.
A veces doloroso.

Implica mirar la herida, reconocerla, aceptarla…
y, poco a poco, dejar de alimentarla.

Porque cada vez que recordamos con rabia, la herida se abre de nuevo.
Pero cuando comenzamos a soltar, algo en nosotros empieza a aliviarse.

Perdonar no cambia el pasado.
Pero transforma el presente.

Nos devuelve la libertad.
Nos permite volver a confiar.
Nos abre la posibilidad de vivir más livianos.

El perdón no siempre repara la relación con el otro.
Pero siempre repara algo dentro de nosotros.

Y en ese espacio que se libera…
vuelve a crecer la vida.

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El problema del perdón a uno mismo suele ser más difícil que perdonar a otros, porque ahí no hay distancia:
la persona convive todos los días con aquello que siente que “falló”, “hizo mal” o “debió haber hecho distinto”.



Cuando alguien dice “no puedo avanzar porque no me perdono”, en el fondo suele haber:

  • Culpa persistente (“fue mi responsabilidad”)
  • Auto juicio muy duro (“no debí haber sido así”)
  • Vergüenza (“no soy digno/a de estar en paz”)
  • Identificación con el error (“yo soy eso que hice”)

Y ahí está el nudo más importante:


No logran separar lo que hicieron… de lo que son.


 Una idea clave para trabajar con el grupo


“Cometí errores… pero no soy mis errores.”

Porque muchas personas viven como si el pasado fuera una condena,
cuando en realidad debería ser una experiencia integrada, no una cárcel.


 Propuesta sencilla y muy potente para el taller

Te dejo un ejercicio que puede tocar esto sin forzar:

 “Diálogo con uno mismo en el pasado”

Material: una silla vacía

  1. La persona se sienta frente a la silla.
  2. Imagina que ahí está “su yo del pasado” (el que cometió el error).
  3. Primero habla desde el presente:
    • “Esto es lo que me dolió…”
    • “Esto es lo que no he podido soltar…”
  4. Luego cambia de silla y responde como ese “yo del pasado”:
    • ¿Qué sentía en ese momento?
    • ¿Qué necesitaba?
    • ¿Qué no sabía aún?
  5. Vuelve a su lugar original y cierra con una frase:
    • “Hoy elijo…”
    • “Hoy entiendo que…”
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Videos de interés


1_        Que es el perdón

2_        Jesús y el perdón








Lo que hablamos, lo que callamos



                        Lo que hablamos, lo que callamos






EJEMPLOS PARA EL TALLER
(Luego con el grupo se buscan distintos ejemplos en donde podremos trabajar el tema)




                       Escena: “No estaba en tus manos”

Personajes:

  • Marta (80)
  • Luis (83)

Detrás (sombras vivas):

  • Culpa (muy presente, pegada a Marta)
  • Miedo (la contiene)
  • Amor (lejano al inicio)

 Inicio (lo cotidiano que esconde)

(Ambos sentados. No miran al público.)

Luis:
Hoy hizo frío en la mañana.

Marta:
Sí… ya no es como antes el verano.

(Silencio corto)

Luis:
¿Dormiste bien?

Marta (evasiva):
A ratos.

(La Culpa se acerca a Marta, casi abrazándola por la espalda.)


 Rodeo (aparece la grieta)

Marta:
Soñé con mi hermana…

(Luis no responde de inmediato. Escucha.)

Marta (rápido, como arrepintiéndose):
Hace años que no soñaba con ella.

Luis:
A veces vuelven… cuando algo quiere salir.

(La Culpa se mueve inquieta.)


 La carga (emerge el dolor)

Marta (mirando sus manos):
Yo pude haber hecho algo…

(Silencio. Luis no interrumpe.)

Marta:
Ese día…
si yo no me hubiera ido…

(El Miedo aparece, como intentando callarla.)

Luis (suave):
Marta…

Marta (por primera vez con emoción contenida):
¡No me detengas!
Nunca hablo de esto…

(Silencio denso. Las figuras se acercan.)


 Quiebre (la culpa se nombra)

Marta:
Ella me necesitaba…
y yo elegí irme.

(La Culpa ahora está completamente sobre ella.)

Marta (casi en susurro):
Si me hubiera quedado…
tal vez…

(No puede terminar la frase.)


 Intervención (la verdad que libera)

(Luis la mira con profundidad. No la corrige de inmediato.)

Luis:
¿Sabías lo que iba a pasar?

Marta (confundida):
No…

Luis:
¿Alguien te dijo que si te ibas… eso ocurriría?

Marta:
No…

Luis (muy claro, muy humano):
Entonces no era una elección…
era una vida que seguía.

(La Culpa duda, retrocede un poco.)


 Comprensión (reordenar la historia)

Marta (quebrada):
Pero yo siento que la abandoné…

Luis:
Sentir no siempre es lo mismo que haber hecho.

(Silencio)

Luis:
Hiciste lo que podías…
con lo que sabías…
en ese momento.

(El Amor comienza a acercarse lentamente.)


 Liberación (abrir una puerta)

Marta (llorando en silencio):
He vivido tantos años…
pensando que fue mi culpa.

Luis:
Tal vez no es culpa…
tal vez es dolor que no encontraste dónde dejar.

(La Culpa se disuelve un poco. No desaparece, pero pierde fuerza.)


 Cierre

Marta (respira distinto):
Nunca lo había dicho en voz alta.

Luis (con ternura):
A veces…
decirlo cambia el peso.

(Se miran. Por primera vez, hay alivio.)

(Oscuro lento. Las sombras quedan, pero transformadas.)


 Clave para el taller


“Juzgar el pasado con la conciencia del presente”
vs
“Comprender el pasado desde las posibilidades reales de ese momento”

Reflexión grupal:

  • ¿Qué culpa he cargado que tal vez no me pertenece?
  • ¿Qué no estaba en mis manos… aunque lo sentí así?
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Para Reflexionar



La frase "lo que hablamos lo que callamos" refleja la idea de que nuestras palabras silencios tienen un impacto significativo en nuestras relaciones percepción de nosotros mismos.


  • La muerte y la vida están en poder de la lengua.”
    (Proverbios 18:21)
  • “La respuesta amable calma el enojo, pero la palabra áspera aumenta la ira.”
    (Proverbios 15:1)
  • “El corazón del sabio hace prudente su boca.”
    (Proverbios 16:23)
  • “Las palabras suaves son como panal de miel: dulces al alma y medicina para el cuerpo.”
    (Proverbios 16:24)

  • Proverbios 12:18 – Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; Mas la lengua de los sabios es medicina.



  • El propósito de vida: Lecciones de "El hombre en busca de sentido" de Viktor Frankl

     

    “Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas — elegir la actitud personal ante un conjunto de circunstancias.”


     




    El hombre en busca de sentido es una obra profundamente conmovedora y reflexiva escrita por el psiquiatra austríaco Viktor Frankl.

     ¿De qué trata?

    El libro combina dos dimensiones:

    1. Testimonio personal
      Frankl relata su experiencia como prisionero en campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Describe el sufrimiento extremo, la pérdida, el hambre y la deshumanización… pero también observa algo crucial:
      👉 quienes encontraban un sentido para vivir tenían más probabilidades de resistir.


    2. Reflexión psicológica: la logoterapia
      A partir de esa vivencia, Frankl desarrolla su enfoque terapéutico, llamado logoterapia, que sostiene que:

      La principal motivación del ser humano es la búsqueda de sentido.

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      Ideas clave del libro

      • El sentido es personal
        No existe un significado universal; cada persona debe descubrir el suyo.
      • Libertad interior
        Incluso en las peores condiciones, el ser humano conserva la libertad de elegir su actitud.
      • El sufrimiento también puede tener sentido
        No se trata de buscar el dolor, sino de darle un significado cuando es inevitable.
      • Tres caminos para encontrar sentido:
        • A través de lo que hacemos (creación, trabajo).
        • A través de lo que experimentamos (amor, belleza).
        • A través de la actitud ante el sufrimiento. 
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    “Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas — elegir la actitud personal ante un conjunto de circunstancias.”

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    Para el Taller Teatro Terapia:    



    Actividad: “A pesar de todo, elijo…”

     Objetivo

    Explorar experiencias de vida difíciles y resignificarlas desde la libertad interior y el sentido personal.


    1. Apertura (10–15 min)

    Puedes iniciar leyendo en voz alta esta idea de Viktor Frankl:

    “Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo la actitud con la que enfrenta su destino.”

    Luego preguntas suaves al grupo:

    • ¿Creen que esto es cierto?
    • ¿Han vivido momentos en que no pudieron cambiar lo que pasaba, pero sí cómo enfrentarlo?

    (Deja que hablen libremente, sin forzar.)


     2. Escritura íntima (15–20 min)

    Invítalos a escribir desde esta consigna:

    “Recuerda un momento difícil de tu vida. No lo describas solo como dolor… sino pregúntate: ¿qué aprendí?, ¿qué me sostuvo?, ¿qué sentido tiene hoy?”

    Opcional:

    • Pueden escribir en primera persona o como si fueran un personaje.
    • También pueden dibujar si alguien no quiere escribir.

     3. Puesta en escena (20–30 min)

    Propuesta simple y muy potente:

    • Formar pequeños grupos (2–3 personas).
    • Cada uno comparte lo que escribió (solo si quiere).
    • Luego crean una miniescena basada en una de las historias.

     Clave teatral:
    La escena debe mostrar dos momentos:

    1. El momento difícil.
    2. El momento en que aparece una decisión interna (aunque sea pequeña).

     4. El gesto del sentido (cierre simbólico) (10–15 min)

    Cada participante completa en voz alta (o en papel):

    “A pesar de todo lo vivido, hoy elijo…”

    (Ejemplos que pueden surgir:)

    • “seguir acompañando”
    • “reírme más”
    • “no quedarme en la tristeza”
    • “valorar lo que tengo”

    Cerrar con una pequeña reflexión:
    El sentido no siempre está en lo que nos pasó, sino en lo que hacemos con eso.


     Sugerencias importantes para cuidar el espacio

    • No obligar a compartir experiencias dolorosas.
    • Validar todas las emociones (incluido el silencio).
    • Si alguien se emociona, sostener sin apurar.
    • Recordar que no buscamos “historias bonitas”, sino historias verdaderas con significado.

     Posible continuidad

    En otro encuentro, podríamos:

    • Transformar estas escenas en un guion colectivo.
    • Crear una obra basada en “decisiones internas”.
    • O trabajar el tema: “Lo que me sostuvo en la vida”.



    Autoayuda emocional Taller

    .




    “No siempre puedo elegir lo que me pasa, pero sí puedo aprender a elegir cómo lo llevo dentro de mí.”


    La autoayuda emocional es una excelente herramienta para recuperarnos de esas situaciones que nos dejan abatidos y nos hacen tocar fondo, como la pérdida de una persona amada o el rechazo de alguien significativo. También es una poderosa herramienta para lidiar mejor con los vaivenes cotidianos de la vida, de manera que nos generen menos estrés y ansiedad.

    Los recursos de autoayuda emocional nos ayudan a lidiar mejor con la adversidad, sanar nuestras heridas emocionales y, en última instancia, cambiar nuestra visión del mundo. Y a veces eso es todo lo que necesitamos para reencontrar nuestro equilibrio mental y seguir adelante.

     1. Escritura terapéutica

    Escribir lo que sentimos sin filtro ayuda a ordenar el mundo interno.

    • Puede ser un diario personal
    • Cartas que no se enviarán
    • Relatos de experiencias vividas

    Ideal para soltar emociones contenidas y darles sentido.


     2. Respiración consciente

    Detenerse a respirar de forma lenta y profunda regula el sistema nervioso.

    • Inhalar contando 4
    • Sostener 2
    • Exhalar en 6

    Muy útil en momentos de ansiedad o angustia.


     3. Autodiálogo compasivo

    Aprender a hablarnos con amabilidad en lugar de criticarnos.

    • Cambiar el “no puedo” por “estoy intentando”
    • Tratarse como trataríamos a un ser querido

    Fortalece la autoestima y reduce la autoexigencia.


     4. Expresión emocional (teatro, arte, cuerpo)

    Canalizar emociones a través del cuerpo o la creatividad.

    • Dramatizar situaciones
    • Dibujar o pintar emociones
    • Usar el cuerpo para expresar estados internos

    Muy potente para liberar lo que no siempre se puede decir con palabras.


     5. Reencuadre de pensamientos

    Mirar una situación desde otra perspectiva.

    • ¿Qué puedo aprender de esto?
    • ¿Hay otra forma de interpretar lo que pasó?

    No niega el dolor, pero abre posibilidades nuevas.


     6. Apoyo social

    Compartir con otros lo que sentimos.

    • Conversar con alguien de confianza
    • Participar en grupos 

    Sentirse escuchado sana profundamente.


     7. Rituales de cierre

    Especialmente útiles ante pérdidas o etapas que terminan.

    • Encender una vela
    • Escribir y luego quemar un papel
    • Crear un pequeño acto simbólico

    Ayudan a elaborar duelos y dar sentido a lo vivido.


     8. Atención plena (mindfulness)

    Estar presentes en el aquí y ahora.

    • Observar la respiración
    • Conectar con los sentidos
    • Caminar conscientemente

    Reduce la ansiedad y nos ancla al presente.

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    Para trabajar con el grupo:

    Cierra los ojos si te sientes cómodo…
    Lleva tu atención a la respiración… sin cambiarla, solo obsérvala.

    Imagina ahora que llevas una mochila…
    Esa mochila representa todo lo que has vivido…
    lo bueno… y también lo que ha dolido.

    Sin apuro, mira qué hay dentro de ella…
    quizás un recuerdo… una pena… una palabra no dicha…
    algo que aún pesa.

    Tómalo suavemente… míralo…
    y pregúntate en silencio:
    ¿quiero seguir cargando esto de la misma manera?

    No se trata de olvidar…
    sino de decidir cómo quiero llevarlo de ahora en adelante.

    Si lo necesitas, puedes dejarlo en el suelo…
    o guardarlo de otra forma… más liviana… más amable contigo.

    Respira…
    y cuando estés listo, vuelve poco a poco al aquí y ahora.


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    “No siempre puedo elegir lo que me pasa, pero sí puedo aprender a elegir cómo lo llevo dentro de mí.”




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    Monólogo: “Lo que no dije”

    (La mujer está de pie o sentada. No mira al público al inicio. Habla como si pensara en voz alta.)

    Dicen que una se acostumbra…
    a callar, a esperar, a dejar pasar.
    Y sí… una se acostumbra.
    Pero hay algo que no se acostumbra nunca.

    (Pausa)

    Había cosas que yo quería decir.
    No eran grandes discursos…
    eran palabras simples…
    de esas que se quedan en la garganta.

    “Ahora no.”
    “Después.”
    “No es el momento.”

    Y el momento… nunca llegó.

    (Mira sus manos)

    Yo pensé que me faltaba carácter.
    Eso me dije muchas veces.
    Que si hubiera sido más fuerte…
    más decidida…
    más… no sé… otra.

    (Pausa breve)

    Pero con los años…
    una empieza a mirar distinto.

    No era tan fácil.
    No estaba sola en ese silencio…
    había voces… muchas voces…
    diciendo cómo debía ser una mujer,
    cómo debía amar,
    cómo debía vivir.

    (Y más suave)

    Y yo… hice lo que pude.

    (Pausa larga)

    A veces me pregunto
    qué habría pasado
    si alguien me hubiera escuchado de verdad.

    (Sonríe levemente, con tristeza)

    Si alguien hubiera dicho:
    “Habla… estoy aquí.”

    (Pausa)

    Hoy ya no puedo volver atrás.
    No puedo cambiar lo que fue…
    ni decir lo que no dije.

    Pero hay algo que sí puedo hacer.

    (Levanta la mirada, por primera vez más firme)

    Puedo escucharme ahora.

    Puedo decir, aunque sea tarde:
    “Esto también era importante.”
    “Esto también era yo.”

    (Respira profundo)

    No fui débil.
    Fui una mujer en un tiempo difícil.
    Fui una mujer que sostuvo…
    más de lo que muchos vieron.

    (Y con suavidad)

    Y aunque haya cosas que duelan…
    mi vida no fue en vano.

    (Pausa final)

    Porque incluso en el silencio…
    había una voz.

    Y esa voz…
    todavía está aquí.


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    Otra versión similar:  

    (Una mujer madura está sentada. Tal vez con las manos sobre el regazo. Mira al público… pero no inmediatamente. Hay un pequeño silencio inicial.)

    A cierta edad…
    una deja de apurarse.

    (Pausa)

    Ya no hay tanto que demostrar.
    Ni tanto que esconder.

    (Mira al público, suave)

    Pero hay cosas…
    que vuelven.

    (Pausa breve)

    No hacen ruido.
    No golpean la puerta.

    (Silencio)

    Se sientan aquí…
    (al pecho)
    y esperan.

    (Pausa)

    Yo también tuve cosas que decir.

    (Pequeña sonrisa, casi irónica)

    No eran importantes para el mundo…
    pero lo eran para mí.

    (Pausa)

    “Después…” me decían.
    “Ahora no…”
    “Hay cosas más urgentes…”

    (Y baja la mirada)

    Y una aprende…
    a guardarse.

    (Silencio un poco más largo)

    Durante mucho tiempo pensé
    que me faltó carácter.

    (Levanta la mirada, directa)

    Que si hubiera sido distinta…
    mi vida habría sido otra.

    (Pausa)

    Pero con los años…
    una empieza a entender.

    (No hay enojo, hay claridad)

    No era tan simple.

    Éramos muchas…
    viviendo vidas parecidas.
    Callando cosas parecidas.

    (Suavemente)

    Haciendo lo que se podía.

    (Pausa larga)

    A veces me pregunto…
    (si lo deja caer, casi como un susurro)
    qué habría pasado
    si alguien me hubiera escuchado de verdad.

    (Silencio)

    (Sostiene la mirada al público)

    Si alguien hubiera dicho:
    “Habla… yo te escucho.”

    (Pausa)

    Hoy…
    ya no puedo volver atrás.

    (No hay dramatismo, hay aceptación)

    Pero sí puedo hacer algo.

    (Pausa breve)

    Puedo no seguir callando conmigo misma.

    (Se lleva una mano al pecho, leve)

    Puedo decir:
    “Esto también importaba.”
    “Aunque nadie lo viera.”

    (Respira)

    No fui débil.

    (Firme, pero sin dureza)

    Fui una mujer…
    en el tiempo que me tocó.

    (Pausa)

    Y sostuve.

    (Silencio)

    Sostuve más de lo que se ve.

    (Pausa final, mira al público con calma)

    Y aunque hay cosas que duelen…
    mi vida…

    (Pequeña pausa)

    mi vida sí tuvo sentido.

    (Silencio largo. No se levanta. Solo permanece.)




    Voz: “La que sí escucha”


    (Se escucha. No se ve. Tono sereno, sin grandilocuencia. Más cercano que lejano.)

    (Silencio previo)

    Yo sí te escuché.

    (Pausa)

    Incluso cuando no hablaste…
    incluso cuando pensaste
    que nadie estaba ahí.

    (Pausa suave)

    Escuché lo que guardaste…
    lo que tragaste en silencio…
    lo que dolió sin tener palabras.

    (Pausa)

    No eras débil.

    (Natural, sin énfasis excesivo)

    Eras humana.
    Eras una mujer viviendo
    en el tiempo que te tocó.

    (Pausa)

    Y cada vez que callaste…
    yo supe lo que querías decir.

    (Silencio breve)

    No llegué tarde.

    (Suave)

    He estado siempre.

    (Pausa)

    En lo que diste…
    en lo que sostuviste…
    en cada renuncia que hiciste sin nombre.

    (Pausa más larga)

    Nada de eso se perdió.

    (Nítido, pero cálido)

    Nada.

    (Pausa)

    Tu vida…
    sí tuvo sentido.

    (Y más íntimo)

    Y lo tiene… todavía.

    (Silencio)

    No para cambiar lo que fue…
    sino para abrazarlo
    sin que te rompa.

    (Pausa final)

    Habla…
    si quieres.

    (Pausa)

    Aquí estoy.